viernes, 21 de junio de 2013

Ramesh Balsekar

 ( notas de charlas en base a preguntas)

Advaita: ausencia de dualidad, una totalidad sin separaciones.
El absoluto se manifiesta a si mismo, el ser es autogenerado, nadie lo genera.
El individuo, atrapado en la ilusión, busca liberación.
La verdadera liberación es la realización de la no separación.
La conciencia impersonal se identifica a si misma en un individuo cuerpo-mente y busca su manifestación a través del individuo.

No soy feliz porque mi relación con los demás no es armoniosa. El otro no hace lo que yo quiero que haga. Puedo ser feliz si acepto que los demás hagan cualquier cosa que yo no quiero que hagan. Felices son los que no están incómodos con los demás ni consigo mismos.

Buda: los eventos ocurren, las acciones aparentan ser efectuadas, no hay un hacedor individual de nada. No es cuestión de culpar a nadie ni a mi de nada, todo sucede por la voluntad de dios (la fuente, la conciencia impersonal, el absoluto)

Los opuestos es la forma de la manifestación. Siempre hubo malos, discapacitados. Siempre algunos que tienen éxito mientras muchos tratan y no consiguen.

Creo sufrimiento cuando creo que soy el hacedor de mis acciones y el otro de las suyas y ambos responsables. No soy feliz porque he creado una carga de sufrimiento para mi. El sufrimiento es la carga de culpa y vergüenza por mis acciones, y odio y maldad hacia los otros que me han lastimado de una forma u otra.
Si soy capaz de aceptar totalmente que nadie hace nada (tampoco yo), todo es por ley cósmica, un evento que sucedió a través de mi y lastime a alguien, o a través de alguien y me lastimo a mi, entonces no me odio por lo que creo que hice ni odio a otro por lo que creo me hizo.

Cual es la nacion de gente mas feliz? Bangladesh!
LO UNICO QUE PUEDO DARTE ES UN CONCEPTO.
Si quieres ser infeliz compara tu pequeña felicidad con la del vecino que es mayor. Y a la inversa: compara tu infelicidad con la de tantos que es mucho mayor.

Ejercicio para darse cuenta de que uno no hace nada: al final del día investigar, de todos los eventos del día, buscar:
1)       Un evento del que estés seguro que fue TU acción.
2)       si considero esa acción “mi” acción; por qué decidí hacerla en ese momento.
3)      Observar que siempre la precedió un pensamiento que me vino, y no tengo control sobre ese pensamiento que surgió.
Cada acción que creo es mía, dependió del acontecer de otra acción de la que no tenia ningún control. Si no hubiera estado en ese momento y ese lugar, esa acción no hubiera ocurrido.

Vivir es lidiar con las situaciones.
Libre albedrío: uno hace lo que quiere o lo que cree que quiere o tiene que hacer. Pero lo que realmente sucede después de mi acción no está ni ha estado nunca bajo el control de nadie.
El libre albedrío y la voluntad de dios funcionan al mismo tiempo.
Depende de 2 factores: genes y condicionamiento y de ellas nadie tiene el control.
CADA NUEVO CONDICIONAMIENTO PUEDE CORREGIR O ALTERAR EL ANTERIOR.

La base de la vida es hacer esfuerzos. No lo puedo evitar. Aceptar lo que es implica mi libre albedrío. Hacer lo que pienso que esta bien o es lo que quiero o me lleva a conseguir mi deseo o corregir lo que creo hice mal. Y luego, ACEPTO lo que es. Pase lo que pase después, no tengo control.

No tengo elección en  el placer o el dolor que la sociedad me da. Pero sabiendo que no es mi acción, el placer no va acompañado de orgullo ni el dolor de culpa o vergüenza. Y ello lleva a la paz interior.

Cuando me engañan, la ira me surge, o pienso “me lo merezco” .Pero es solo un evento que ha ocurrido y me ha engañado. Un evento que debía suceder y sucedió. Si tu destino por ley cósmica es ser engañado, eso sucederá no importa las precauciones que tomes. Pero que sea un evento, no me excluye de accionar : “confía en Alá pero ata a tu camello”, tengo el libre albedrío de hacer lo que creo que tengo que hacer.
Los eventos suceden, dañan a unos, ayudan a otros.

Viene de dios, el absoluto, la fuente, la conciencia impersonal, de “afuera” (Einstein)
S. Hawkins: todo esta determinado. Pero no sabes QUE esta determinado.

El ego y el sabio. El ego no desaparece con la iluminación, el sabio no pretende “matar” al ego. La fuente debió crear al ego porque la base de la vida es la relación con los humanos y sin el ego no hay relación. El ego busca liberación del sufrimiento.
El ego del sabio acepta totalmente su dualidad y por ende la de los otros. Por eso es humildad genuina y tolerancia. Cuando sabe que el ego busca liberación de su creencia de hacedor eso lleva al fin del sufrimiento.


Psicogenealogía

                    Marianne Costa, junto con Alejandro Jodorowsky en “Metagenealogia”

1.- ¿Cuál es la diferencia entre genealogía y psicogenealogía? 
La genealogía es el registro civil de varias generaciones. Su objetivo es darnos a conocer quién nos engendró socialmente. Cuando agregamos el concepto “psico” estamos añadiendo aspectos de la psique. Por ejemplo: la forma del parto, buscamos las repeticiones de nombres o de fechas, la forma de morir, etc.
2.- Un arbolista, o artista del árbol, sería el encargado de analizar este trabajo psicogenealógico ¿Qué es lo que busca? 
Los arbolistas tratan de observar la huella que el árbol ha dejado en sus consultantes.  Como arbolistas damos a la persona, a todos los niveles, las informaciones relevantes que le faltan para que ella haga su trabajo.
3.- ¿Se puede hacer el árbol a cualquier persona? 
Nunca se debe hacer el árbol a personas que no sean autónomas: niños, personas con problemas psicóticos, minusválidos, etc. En el caso de hacerlo, deberán estar acompañadas por la persona que se ocupa de ellas.
4.- ¿Por qué se dice que el ejercicio del árbol genealógico es una toma de conciencia? 
El árbol genealógico es a la vez nuestra mayor trampa y nuestro tesoro más preciado. Trampa que lleva a traicionarnos a nosotros mismos por quedarnos apegados fielmente a contratos inconscientes. Tesoro que nos engendra y nos da la posibilidad de vivir desarrollando la conciencia.
5.- ¿Dónde podemos observar la trampa del árbol? 
El árbol nos da la misión “loca” que consiste en reparar heridas que pueden ser: intelectuales, emocionales, sexuales o corporales. Pero cuando en un árbol se corta una rama a consecuencia de un accidente, no podemos hacer crecer esa rama perdida, eso es infantil. Lo que podemos es sacar a su lado una nueva rama.
6.- ¿Cómo lo hacemos? 
Resulta muy importante clarificar nuestra intención y proyectarla al futuro. Si no hacemos esto, la intención que se proyecta es la intención de nuestro árbol genealógico que consiste en la repetición. Siempre nos guía la finalidad del consultante.
7.- ¿En qué forma se repite? 
Por ejemplo, los abusos en una generación engendran la violencia de las siguientes. Una madre que deja que abusen de sus hijos, da pistas de que ella también fue abusada en su niñez. Tras un abuso en el árbol, las siguientes generaciones se automutilan de diferentes formas: adicciones, anorexia, bulimia.
8.- ¿Cuál es el mejor árbol? 
Un buen árbol no es el mas bello, o el mas grande, sino el que produce un fruto exquisito. Como dice Alejandro Jodorowsky: “Un árbol sano es el que produce un fruto excelente, aunque sus ramas estén torcidas y su aspecto sea feo”
9.- ¿Con qué parte del árbol se relacionan nuestras creencias? 
Nuestro árbol genealógico nos pasa unas ideas intelectuales. Unas creencias y unos pensamientos que van ligados a nuestros bisabuelos. Debemos examinar todas nuestras creencias que suelen aparecer en nuestra vida como juicios y críticas. ¿Se trata de pensamientos útiles y bellos? Si no es así debo cambiarlos para poder alcanzar una vida útil y bella
10.- ¿La vida es impredecible? 
Al caminar por los senderos de la vida, nos sobrevienen acontecimientos inesperados, encuentros fortuitos, sorpresas que nos transforman.  A veces se trata de un cometa, a veces de un meteorito. Los cometas son aliados, son encuentros que te enriquecen, te dan fuerza divina, te ayudan a elevar la consciencia. Por el contrario, los meteoritos son catástrofes en torno a las que el árbol genealógico se enquista, nos debilitan, nos hieren. Los aliados pueden aparecer de pronto, sin esperarlos ni buscarlos. Pero si se necesitan, no está mal emplearse en buscarlos… si se mira bien, hay cometas en todos los cielos.
11.- ¿Cuáles son las vías para enfrentarnos al sufrimiento, a los “meteoritos” de la vida? La vía húmeda: Hacemos meditación, nos tratamos con un psicoanalista, leemos libros de autoayuda, etc. Es una vía lenta y requiere mucha disciplina.   La vía seca: Sucede de pronto un accidente, una enfermedad, un enamoramiento, una catástrofe… Algo inesperado y repentino que nos cambia la visión del mundo y con ello se reorganiza nuestra vida. La vía del discípulo: Encontramos un maestro que nos ayuda y nos enseña lo que el aprendió por alguna de las vías anteriores.
12.- En cualquiera de las tres vías anteriores, ¿cómo podemos usar la energía correctamente? 
La energía se manifiesta donde focalizo la atención. Donde pongo la atención llega la energía. Los doctores y los masajistas lo saben, por eso no debemos centrarnos en las enfermedades ya que eso las fortalece.
13.- ¿Cuál es el camino para realizarnos? 
Cualquier habilidad puede ser realizada, incluso llegar a desarrollarse con verdadera excelencia. Estos son los tres pasos: Lo imposible lo haremos posible. Si no puedo cantar en público, empezaré por hacerlo con un grupo de amigos, delante de un espejo. Lo posible lo haremos fácil. Lo ensayaré, buscaré maestros, me emplearé a fondo, hasta que se haga con naturalidad, llegaremos a que todo fluya. Lo fácil lo haremos excelente. Cuestión de dedicación, de formación, de tiempo, de esfuerzo… ¡lo logramos!
14.- En esta disciplina se habla constantemente de los nudos ¿Qué son? 
Los nudos se pueden entender como reacciones a miedos. Una persona queda atrapada “en un nudo” a la edad en la que sufre un trauma. Nos quedamos con la edad emocional en la que nos hicieron una herida. Cuando estamos estresados, volvemos a esa edad, con las repercusiones que ello tiene en los niveles intelectual, emocional, libidinal y material.
15.- ¿El nudo se relaciona con el árbol genealógico? El nudo que padezco es lo que faltó en el árbol, también la educación genera nudos que aceptamos como identidad. Sanar consiste en ser uno mismo…
16.- ¿Hay caminos que pueden conducirnos hacia la enfermedad? – 
Una prohibición que nos genera miedo – Por una orden que nos provoque rabia – Por una pérdida que nos provoca disgusto o sentimiento de devaluación.  – Nos invaden, lo que nos provoca represión y nos enquistamos – Estamos identificados con unos límites: con el dinero, con el espacio, temporales, sexuales…
17.- ¿Qué hacemos con esos límites? 
Comprender que en esencia toda limitación es un deseo de fracasar. El ser humano es un ente expansivo por definición. La familia, el entorno social, la cultura y la educación son los encargados de colocarnos límites.
18.- Demos la vuelta a la pregunta ¿Resulta posible convertirnos en seres sanos? 
Sanar es ser feliz, encontrar la alegría de vivir. La primera palabra que Ejo Takata le enseña a Alejandro Jodorowsky es “Felicidad”. Un individuo con un nudo sádico está sanado cuando su ego lo pone al servicio del ser esencial, haciéndose un cirujano fantástico.
19.- ¿Cómo suele reaccionar nuestro árbol genealógico cuando comenzamos un proceso de sanación? 
Nos culpa. Nos hace sentir que le pertenecemos. Protesta de infinitas formas. Nos hace creer que si maduramos, seremos viejos, si dejamos la piel de niños para comenzar a crecer veremos la muerte de nuestros padres y nuestra propia muerte. Incluso nos inculcan la creencia irracional de que la identidad ideal es de 20 a 35 años y preferimos no madurar por miedo a la muerte.
20.- ¿Cuál es la diferencia entre mejorar y cambiar? 
Al mejorar todo sigue prácticamente como antes, sólo ponemos parches. Cambiar es algo más, pues exige la transformación, la mutación, la resurrección.  No se puede cambiar de golpe, pero que sí se puede empezar a cambiar. Como señala Alejandro Jodorowsky: “No puedo cambiar el mundo, pero puedo empezar a cambiarlo”


21.- Para terminar, díganos el futuro de esta disciplina: de la psicogenealogía 
Si el siglo XX fue el del psicoanálisis, el XXI será el del estudio del inconsciente familiar”

Poema Cherokee

No te pares al lado de mi tumba para sollozar;
No estoy ahí. No duermo.
Soy mil vientos que soplan.
Soy el diamante que brilla en la nieve.
Soy el amanecer sobre el grano maduro.
Soy la gentil lluvia de otoño
Cuando despiertes en el silencio de la mañana
soy el apurado y edificante movimiento de las calladas aves volando en círculo
Soy el suave viento que juega con tu pelo
Soy las estrellas que brillan en la noche
No te pares al lado de mi tumba para llorar;
No estoy ahí. No he muerto"



Padres que quieren a sus hijos

JOAN GARRIGA 

“Hijo, tú eres mucho más importante para mí que tu papá”.
“Hija, tú eres mucho más valiosa en mi corazón que tu mamá”.
“Hijo/a no quieras a tu padre, desprécialo como yo y sobre todo no seas como él”.
“Hijo/a, no logro entender cómo pude querer a tu madre, pero sin duda tú me importas mucho, tú eres mejor que ella”.
Aunque no se digan abiertamente en las familias, estas y otras frases parecidas a veces son verdades interiores para los padres y nutren la atmósfera familiar de dinámicas fatales en la tríada relacional más importante que vivimos a lo largo de la vida: la tríada padre, madre e hijo.Conviene tener presente, en primer lugar, que los hijos no atienden tanto a lo que los padres dicen sino a lo que los padres sienten y hacen: los hijos se hacen sensibles a su verdad. Entre otras cosas, porque la verdad de nuestros sentimientos puede ser negada o camuflada pero no puede ser eliminada, y por tanto actúa y se manifiesta en nuestro cuerpo. Nos constituye. Importa, por tanto, que trabajemos con nuestra verdad y la transformemos si es menester y genera sufrimiento en nosotros o en nuestros hijos. Es obvio que ayuda el abstenerse de expresiones hirientes para con el otro progenitor delante de nuestros hijos, por muy enojados o cargados de razones que estemos. No obstante es un logro todavía mayor el trabajar en uno mismo para restaurar el amor y el respeto, y darle el mejor lugar al otro progenitor frente a nuestros hijos, incluso cuando se trata de una pareja infeliz o de una separación dolorosa y turbulenta. Recordemos que los hijos no se separan de los padres. Para ellos, los padres siguen juntos como padres. Los padres se separan como pareja (vivan juntos o no), pero no es posible separarse como padres.
En segundo lugar, conviene tener conciencia de que las vivencias y posiciones que tomamos en esta tríada fundacional con nuestros padres determinarán grandes consecuencias, favorables o desfavorables, en nuestra vida y en que vislumbremos unos horizontes afectivos felices o desdichados. Es clave para el futuro de los hijos que estén bien insertados en el amor de sus padres y que éstos logren amarse, al menos como padres de sus hijos, ya que en la mayoría de casos algún día del pasado se eligieron y se quisieron como pareja. Y los hijos llegaron después como fruto y consecuencia de esa elección.
Quizás no esté diciendo nada que no se sepa y, sin embargo, estas ideas que son de sentido común sorprenden por lo poco comunes que resultan en la realidad. De hecho, escribo sobre el amor entre padres e hijos después de regresar muy conmovido de mi último taller de constelaciones familiares. Siempre es impactante para mí observar los devastadores efectos emocionales que causa la inobservancia de una regla fundamental: los padres están primero frente a los hijos, y son más importantes que ellos. Además, tiene una gran importancia amar en el hijo al otro progenitor.
Me sorprendo una y otra vez al ver como los padres se dirigen y se orientan a los hijos por encima del otro padre. Y esta actitud, que puede parecer razonable en ocasiones –la desdicha suele llegar vestida con ropajes argumentales impecables pero exentos de amor-, no ayuda al hijo. Ellos no necesitan ser los más importantes; al contrario, necesitan sentir que la pareja del padre o la madre es más importante, y que los padres están juntos como pareja dándose una recíproca primacía frente a los hijos. Cuando un hijo es más importante que nadie para uno de los padres, no se le hace un regalo, sino que se le da una carga y sacrificio; no es abono, sino sequedad disfrazada de encantamiento. Los hijos no necesitan sentirse especiales ni tienen que ser el todo para los padres. Eso es demasiado.
Es frecuente que aquello que a un padre le falta de su pareja, o de sus propios padres, o aquello que le faltó en su familia de origen, o aquel sueño que no pudo cumplir, lo lleve a su hijo. Y que éste, por amor, acepte el reto. Al precio, claro está, de su libertad y de la plena fuerza para seguir su propio camino a su propia manera. Los hijos necesitan sentirse libres para cumplir su cometido en la vida. Y les va mejor cuando tienen el apoyo de sus padres y sus anteriores, y cuando se encuentran en orden con ellos. En cambio, sufren cuando uno de los padres desprecia al otro o ambos se desprecian mutuamente. Si los padres se desprecian, el hijo encuentra dificultades para no despreciarse a sí mismo y no parecerse a la peor versión diseñada por el padre o la madre sobre el otro progenitor.
Pensemos en hijos que casi tuvieron la función de pareja invisible de uno de los padres, o que significaron el todo para la madre o el padre, o que sintieron la prohibición de amar a un padre que cometió algún tipo de violencia o traición con la madre o viceversa… Tristemente, en constelaciones familiares es habitual identificar dinámicas y resultados fatales como enfermedades, delincuencia, violencia, pasotismo, dificultades en la pareja y mucho sufrimiento emocional. Pues, en lo profundo, un hijo no puede prescindir de amar a ambos padres y no deja de hacer acrobacias emocionales para ser leal a ambos, incluso imitando su mal comportamiento, o su alcoholismo, o sus fracasos y desatinos, etc.
“Hijo, en ti sigo queriendo a tu padre/madre, en ti sigo viéndolo y respetándolo a él”.
“Hija tú eres el fruto de mi amor y mi historia con tu padre/madre y lo vivo como regalo y bendición”.
“Hijo, respeto lo que vives y como es con tu otro padre/madre”.
“Hija, yo solo soy el padre/madre, más es demasiado”.
Éstas son frases que apuntan al bienestar y el regocijo en los hijos.
¿Qué ayuda, pues? Que los hijos reciban uno de los mayores regalos posibles en su corazón: ser queridos tal como son y muy especialmente que en ellos se quiera a su otro progenitor, porque así se sienten completamente amados, ya que en fondo el hijo no deja de sentir que de alguna forma también es sus padres. Ambos.


Oración de G

Entero, sano y pleno se siente quien ha tomado en su corazón a todos a quienes pertenece. Puede mirar a cada uno a los ojos y le puede decir: lo tomo de ti, todo, lo bueno y lo malo, y lo guardo como algo especial.
Quien ha tomado de esta manera  está en sintonía con  la realidad tal cual es, acepta lo que es y también lo que no es, y tiene todo lo que necesita.



Oración al amanecer de la vida

Querida mamá, querido papá:
Tomo de ti (de uds) la vida, toda, entera, con lo bueno y con lo malo, y la tomo al precio total que a ti (a uds.) te costó y que a mí me cuesta. La aprovecharé, para alegría tuya y en tu memoria. No habrá sido en vano. La sujeto firmemente y le doy la honra. Y si puedo, la pasaré como tú lo hiciste. Te tomo como mi madre/padre y me doy como tu hijo/a. Tú (uds) eres el verdadero para mí y yo soy tu verdadero/a hijo/a. Tú eres el grande, yo el chico. Tú das, yo tomo. Querida mamá, me alegro que hayas elegido a papá. Querido papá: me alegro que hayas elegido a mamá.


No eres Tú, soy Yo


¿Quién te hace sufrir? ¿Quién te rompe el corazón? ¿Quién te lastima? ¿Quién te roba la felicidad o te quita la tranquilidad? ¿Quién controla tu vida?...
¿Tus padres? ¿Tu pareja? ¿Un antiguo amor? ¿Tu suegra? ¿Tu jefe?...

Podrías armar toda una lista de sospechosos o culpables. Probablemente sea lo más fácil. De hecho sólo es cuestión de pensar un poco e ir nombrando a todas aquellas personas que no te han dado lo que te mereces, te han tratado mal o simplemente se han ido de tu vida, dejándote un profundo dolor que hasta el día de hoy no entiendes.


Pero ¿sabes? No necesitas buscar nombres. La respuesta es más sencilla de lo que parece, y es que nadie te hace sufrir, te rompe el corazón, te daña o te quita la paz. Nadie tiene la capacidad al menos que tú le permitas, le abras la puerta y le entregues el control de tu vida.

Llegar a pensar con ese nivel de conciencia puede ser un gran reto, pero no es tan complicado como parece. Se vuelve mucho más sencillo cuando comprendemos que lo que está en juego es nuestra propia felicidad. Y definitivamente el peor lugar para colocarla es en la mente del otro, en sus pensamientos, comentarios o decisiones.

Cada día estoy más convencido de que el hombre sufre no por lo que le pasa, sino por lo que interpreta. Muchas veces sufrimos por tratar de darle respuesta a preguntas que taladran nuestra mente como: ¿Por qué no me llamó? ¿No piensa buscarme? ¿Por qué no me dijo lo que yo quería escuchar? ¿Por qué hizo lo que más me molesta? ¿Por qué se me quedó viendo feo? y muchas otras que por razones de espacio voy a omitir.

No se sufre por la acción de la otra persona, sino por lo que sentimos, pensamos e interpretamos de lo que hizo, por consecuencia directa de haberle dado el control a alguien ajeno a nosotros.

Si lo quisieras ver de forma más gráfica, es como si nos estuviéramos haciendo vudú voluntariamente, clavándonos las agujas cada vez que un tercero hace o deja de hacer algo que nos incomoda. Lo más curioso e injusto del asunto es que la gran mayoría de las personas que nos "lastimaron", siguen sus vidas como si nada hubiera pasado; algunas inclusive ni se llegan a enterar de todo el teatro que estás viviendo en tu mente.

Un claro ejemplo de la enorme dependencia que podemos llegar a tener con otra persona es cuando hace algunos años alguien me dijo:

"Necesito que Enrique me diga que me quiere aunque yo sepa que es mentira. Sólo quiero escucharlo de su boca y que me visite de vez en cuando aunque yo sé que tiene otra familia; te lo prometo que ya con eso puedo ser feliz y me conformo, pero si no lo hace... siento que me muero".

¡Wow! Yo me quedé de a cuatro ¿Realmente esa será la auténtica felicidad? ¿No será un martirio constante que alguien se la pase decidiendo nuestro estado de ánimo y bienestar? Querer obligar a otra persona a sentir lo que no siente... ¿no será un calvario voluntario para nosotros?

No podemos pasarnos la vida cediendo el poder a alguien más, porque terminamos dependiendo de elecciones de otros, convertidos en marionetas de sus pensamientos y acciones.

Las frases que normalmente se dicen los enamorados como: "Mi amor, me haces tan feliz", "Sin ti me muero", "No puedo pasar la vida sin ti", son completamente irreales y falsas. No porque esté en contra del amor, al contrario, me considero una persona bastante apasionada y romántica, sino porque realmente ninguna otra persona (hasta donde yo tengo entendido) tiene la capacidad de entrar en tu mente, modificar tus procesos bioquímicos y hacerte feliz o hacer que tu corazón deje de latir.

Definitivamente nadie puede decidir por nosotros. Nadie puede obligarnos a sentir o a hacer algo que no queremos, tenemos que vivir en libertad. No podemos estar donde no nos necesiten ni donde no quieran nuestra compañía. No podemos entregar el control de nuestra existencia, para que otros escriban nuestra historia. Tal vez tampoco podamos controlar lo que pasa, pero sí decidir cómo reaccionar e interpretar aquello que nos sucede.

La siguiente vez que pienses que alguien te lastima, te hace sufrir o controla tu vida, recuerda: No es él, no es ella...ERES TÚ quien lo permite y está en tus manos volver a recuperar el control.

"Al hombre se le puede arrebatar todo, salvo una cosa: la última de las libertades humanas: la elección de la actitud personal que debe adoptar frente al destino para decidir su propio camino".

Viktor Frankl